No sé decir desde cuando vengo peleándome con mi panza, esa maravilla elástica y pertinaz que responde con tanta sutileza en mostrar al mundo que me rodea el más nimio de mis excesos en cuanto a mi alimentación se refiere.
Cualquiera diría que soy un tragón, yo francamente siempre he pensado que no es así, pero claro esas son mis razones y es justo ahí donde comienza el conflicto, ¿quien gobierna a quien? mi panza o yo.
En que curiosa parte de mi cerebro esta la respuesta no lo sé; si me lleno de voluntad el animo, si me convenzo de que tengo que ser más ordenado en mis comidas, si tras esta sensata razón me paso unos días siendo comedido y ordenado en todo lo que como, en todo lo que bebo, comienza sin duda una ligera merma de su exagerado volumen, poco a poco y tras denodados esfuerzos te levantas un día y parece que sí, que has perdido un poco de panza, cuanto a penas, sólo un poco, pero ya se significa, es manifiesto y veo aparecer en mi cara una ligera sonrisa, je, me digo, ¡que no tengo yo voluntad!, hasta ahí podíamos llegar hombre, que mi panza me pudiese a mí... sí, sí, pues no soy yo nadie.
Bueno pues es justo en ese momento cuando algo comienza a cambiar. De repente, y, casi siempre de forma sibilina, a traición, me encuentro pensando que no sé para que tanto esfuerzo, tanto privarme de esto, privarme de aquello, si total voy a seguir siendo el mismo de siempre y, otra cosa también me sucede cuando comienzan esos mismos cantos de sirena, me pregunto si no estaré comiendo poco, si no estaré haciendo demasiado deporte, quizás, me digo, me vayan a faltar algunos nutrientes, quizás mi corazón acostumbrado como lo tengo a una sangre fluida, licuadita oportunamente con algún que otro güisqui se me vaya a quedar atascado, quizás a mi cerebro le vaya a faltar algún nutriente de esos que estoy seguro que el buen vino lleva aparejado en su receta, quizás también, mi aparato digestivo deje de hacer buenas digestiones por falta de alguna cerveza que ayude a diluir bien los alimentos, ya que tan buena es para todo y vaya a ser peor no seguir tomando.
Que más da tener un poco más de panza o un poco menos de panza me digo, si total el resultado va a ser el mismo nada de nada va a cambiar, nadie me va a decir que bien estas ahora, que bien te sienta no tener esa panza que tanto te afea. No es que esto tenga mucha importancia pues nunca he respetado la opinión ajena en cuanto al físico se refiere, pero allá en algún lejano reducto de mí mismo siempre he querido no ser un panzón, mas, a pesar de todo me dejo convencer y de nuevo comienza la lucha.
No sé si a alguien más le pasara lo mismo, no creo yo es que soy tan singular, je.
Momentos y pensamientos.- Intentar poner con palabras lo que una sensación, un lugar, una cosa, una persona te hace pensar de lo que acontece en ese momento, que ha cambiado.
jueves, 13 de agosto de 2009
jueves, 30 de julio de 2009
Fue la Luna
Son tantos los libros que se han escrito sobre la cerveza que pretender decir algo nuevo aquí es harto difícil pero... que más da, por intentarlo que no quede.
Hace unos días en una conversación entre amigos, de esas tertulias en las que lo importante no es el tema en sí mismo si no hablar, pues todo suele ser olvidado con rapidez, contar algo que mantenga la atención durante algunos minutos y que la fiesta no decaiga en silencios y aburrimiento suele ser lo más apropiado; bueno, pues mira por donde se me ocurrió contar como había influido algo, alguna cosa, que no identificaba en principio (pues era muy misterioso) que había cambiado el resultado final de la calidad de nuestra cerveza. Ni que decir tiene que toda la formulación había sido realizada correctamente. Todas las fichas del proceso las repase una y otra vez y todo era correcto, proporciones, tiempos, temperaturas, PH, densidad, productos, todo. Pero algo había cambiado a mejor en la fermentación del último back de cerveza que hace unos días había hecho y desvelar ese misterio ni que decir tiene que eso era muy importante para mí.
Después de varios días de pensar sobre lo sucedido y ya llegando a la conclusión de que en algún momento se nos había colado un error estaba por dejar el tema en paz y esperar que en lo sucesivo nos pasase siempre así pues la calidad era apreciablemente mejor; cuando, por otros menesteres me puse a ver en un calendario que día de la semana caía una fecha y por pura casualidad me fije en las fases de la luna, no se por que me vino a la cabeza un recuerdo de mi abuelo y sus ajos, él plantaba sus ajos, decía que los suyos eran los mejores claro, y también decía “sempre ya que plantarlos en cuart menguant, sempre en cuart menguant, fill” (siempre hay que plantarlos en cuarto menguante, siempre en cuarto menguante, hijo) y a que no sabéis en que fase de la luna se hizo ese tan buen back. En cuarto menguante... ¡coño! dije yo, y, ahí todo el mundo opinó.
Hace unos días en una conversación entre amigos, de esas tertulias en las que lo importante no es el tema en sí mismo si no hablar, pues todo suele ser olvidado con rapidez, contar algo que mantenga la atención durante algunos minutos y que la fiesta no decaiga en silencios y aburrimiento suele ser lo más apropiado; bueno, pues mira por donde se me ocurrió contar como había influido algo, alguna cosa, que no identificaba en principio (pues era muy misterioso) que había cambiado el resultado final de la calidad de nuestra cerveza. Ni que decir tiene que toda la formulación había sido realizada correctamente. Todas las fichas del proceso las repase una y otra vez y todo era correcto, proporciones, tiempos, temperaturas, PH, densidad, productos, todo. Pero algo había cambiado a mejor en la fermentación del último back de cerveza que hace unos días había hecho y desvelar ese misterio ni que decir tiene que eso era muy importante para mí.
Después de varios días de pensar sobre lo sucedido y ya llegando a la conclusión de que en algún momento se nos había colado un error estaba por dejar el tema en paz y esperar que en lo sucesivo nos pasase siempre así pues la calidad era apreciablemente mejor; cuando, por otros menesteres me puse a ver en un calendario que día de la semana caía una fecha y por pura casualidad me fije en las fases de la luna, no se por que me vino a la cabeza un recuerdo de mi abuelo y sus ajos, él plantaba sus ajos, decía que los suyos eran los mejores claro, y también decía “sempre ya que plantarlos en cuart menguant, sempre en cuart menguant, fill” (siempre hay que plantarlos en cuarto menguante, siempre en cuarto menguante, hijo) y a que no sabéis en que fase de la luna se hizo ese tan buen back. En cuarto menguante... ¡coño! dije yo, y, ahí todo el mundo opinó.
sábado, 7 de marzo de 2009
Dudas
Una pregunta no es mucho.
Hace casi cincuenta años comencé a escribir una novela y después de un intermedio de cuarenta años, decidí, hace unos meses, retomar el hilo de aquel deseo. Soy, o, humildemente me considero un buen lector; siempre, a lo largo de mi vida me gusto hasta el entusiasmo esa perfecta manera de contar historias que tienen los buenos escritores, Ellos tienen ese poder, el instinto de crear personajes literarios con tanta fuerza que la vida real de los hombres siempre me pareciera pobre comparada con ellos. Si en algún momento se me ha ocurrido comparar mi existencia con alguno de esos fantásticos personajes siempre termino queriendo llorar de envidia, o reír con ganas al sentirme tan dentro de su fiesta. Y es que ya no es mi mundo, es el de ellos, es el literario, no el mío. Sé que ni al más humilde escritor hay que dejar de criticarle aquello que desea contar a sus semejantes, la mayoría de las veces sin ningún ánimo de lucro pero ese esfuerzo creativo es lo que cuenta, y es por esto, que quiero dar las gracias a todos esos hombres y mujeres que un buen día decidieron escribir.
Bueno, y ahora mi pregunta.- Tengo un buen amigo (personaje literario) que dentro de mi novela me cuenta esta historia en un breve pasaje y no sé si es excesivamente trágico, así que he decidido colgarlo aquí en mi blog que aunque sé que no lo lee nadie, he pensado que igual cae algún despistado y se quiere tomar la molestia de aconsejarme.
Dice así.-
“Manuel estaba hablando con su vieja amiga en el salón de estar de la residencia “La tercera edad”, ella termina de llegar, ha ingresado después de enviudar ya hace unos meses.
Él le dice: Tengo el corazón podrido de tanto quererte, siempre te he querido y, mirándola sonreír dio un suspiro y expiró.
Luego siguen otras cosas claro, pero me gustaría saber sólo alguna opinión sobre este párrafo descrito.
Y es que hay edades en que con algunos órganos lo mejor es no jugar, ni mentarlos vamos.
Hace casi cincuenta años comencé a escribir una novela y después de un intermedio de cuarenta años, decidí, hace unos meses, retomar el hilo de aquel deseo. Soy, o, humildemente me considero un buen lector; siempre, a lo largo de mi vida me gusto hasta el entusiasmo esa perfecta manera de contar historias que tienen los buenos escritores, Ellos tienen ese poder, el instinto de crear personajes literarios con tanta fuerza que la vida real de los hombres siempre me pareciera pobre comparada con ellos. Si en algún momento se me ha ocurrido comparar mi existencia con alguno de esos fantásticos personajes siempre termino queriendo llorar de envidia, o reír con ganas al sentirme tan dentro de su fiesta. Y es que ya no es mi mundo, es el de ellos, es el literario, no el mío. Sé que ni al más humilde escritor hay que dejar de criticarle aquello que desea contar a sus semejantes, la mayoría de las veces sin ningún ánimo de lucro pero ese esfuerzo creativo es lo que cuenta, y es por esto, que quiero dar las gracias a todos esos hombres y mujeres que un buen día decidieron escribir.
Bueno, y ahora mi pregunta.- Tengo un buen amigo (personaje literario) que dentro de mi novela me cuenta esta historia en un breve pasaje y no sé si es excesivamente trágico, así que he decidido colgarlo aquí en mi blog que aunque sé que no lo lee nadie, he pensado que igual cae algún despistado y se quiere tomar la molestia de aconsejarme.
Dice así.-
“Manuel estaba hablando con su vieja amiga en el salón de estar de la residencia “La tercera edad”, ella termina de llegar, ha ingresado después de enviudar ya hace unos meses.
Él le dice: Tengo el corazón podrido de tanto quererte, siempre te he querido y, mirándola sonreír dio un suspiro y expiró.
Luego siguen otras cosas claro, pero me gustaría saber sólo alguna opinión sobre este párrafo descrito.
Y es que hay edades en que con algunos órganos lo mejor es no jugar, ni mentarlos vamos.
viernes, 20 de febrero de 2009
Cerveza artesana Abadíaespañola
De momento la embotellamos en dos tamaños, botella de tercio 330cl. y botella de tres cuartos 750cl. el contenido alcohólico es de 4.8 Volúmenes y los componentes son: Cebada de dos guias o de verano con dos diferentes maltificaciones. Lúpulo conos de flores hembras IBU 32. y Agua. Es una excelente Porter.
Buenas cervezas
lunes, 27 de octubre de 2008
lunes, 20 de octubre de 2008
Microfabrica de Cerveza
Hace un año que comencé un proyecto que durante mucho tiempo acariciaba con cierta ilusión.
Aquella primera cerveza que de niño rechace de plano, por su amargo sabor y extraño aroma, fue con el pasar del tiempo algo que poco a poco fue enamorándome por su frescor reconfortante y tantas cosas más. El conocer algo más de tan sutil bebida me hizo leer todo lo que sobre la cerveza encontraba, libros revistas todo, sobre su origen, sobre su infinidad de recetas, sus mil maneras de fabricarla y poco a poco fui entrando con placer en ese mundo de fantasía y en el que todo es opinable.
En este momento tengo que decir que este fue el origen de mi proyecto, yo quería fabricar mi propia cerveza, bueno, pues al fin, después de montar una pequeña pero suficiente instalación cervecera hace un año estamos mi socio y yo (ambos jubilados por fin, o por fin jubilados risas) fabricando cerveza y señores tengo que decir que después de un año es cuando de verdad parece comenzar la verdadera aventura, me explicare: Después de tres meses con tubos, válvulas, bombas, recipientes, pailas para aquí y pailas para allá hicimos nuestro primer back con una receta muy sencilla y ¡OH!, milagros de la ciencia, al cabo de un mes entero de guarda nos salio una excelente cerveza, la suerte del principiante nos dijimos, ya veremos la segunda. Como nos pusimos como meta, al comenzar a fabricar hacer un back a la semana, siete días después de la primera cata abrimos sendas botellas del segundo que era una receta diferente y otra vez se hizo el milagro pero esta vez a todos los que la probaban les gustaba más; bueno, bueno, esto esta “chupáo” nos dijimos y nos pusimos a esperar con impaciencia la tercera pues seguro que si la segunda había superado a la primera esta tenia que ser ya el no va más... Se continuara.
Aquella primera cerveza que de niño rechace de plano, por su amargo sabor y extraño aroma, fue con el pasar del tiempo algo que poco a poco fue enamorándome por su frescor reconfortante y tantas cosas más. El conocer algo más de tan sutil bebida me hizo leer todo lo que sobre la cerveza encontraba, libros revistas todo, sobre su origen, sobre su infinidad de recetas, sus mil maneras de fabricarla y poco a poco fui entrando con placer en ese mundo de fantasía y en el que todo es opinable.
En este momento tengo que decir que este fue el origen de mi proyecto, yo quería fabricar mi propia cerveza, bueno, pues al fin, después de montar una pequeña pero suficiente instalación cervecera hace un año estamos mi socio y yo (ambos jubilados por fin, o por fin jubilados risas) fabricando cerveza y señores tengo que decir que después de un año es cuando de verdad parece comenzar la verdadera aventura, me explicare: Después de tres meses con tubos, válvulas, bombas, recipientes, pailas para aquí y pailas para allá hicimos nuestro primer back con una receta muy sencilla y ¡OH!, milagros de la ciencia, al cabo de un mes entero de guarda nos salio una excelente cerveza, la suerte del principiante nos dijimos, ya veremos la segunda. Como nos pusimos como meta, al comenzar a fabricar hacer un back a la semana, siete días después de la primera cata abrimos sendas botellas del segundo que era una receta diferente y otra vez se hizo el milagro pero esta vez a todos los que la probaban les gustaba más; bueno, bueno, esto esta “chupáo” nos dijimos y nos pusimos a esperar con impaciencia la tercera pues seguro que si la segunda había superado a la primera esta tenia que ser ya el no va más... Se continuara.
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